domingo, 5 de octubre de 2008

El libro de la selva.

Hoy quiero dejar un artículo que escribí el 16 de diciembre de 2007 en el que sigo de algún modo también la línea del anterior.

Bienvenidos al 'Libro de la Selva':

Si un día me despertara y descubriera que toda la basura que contenía en aquella caja ha desaparecido, me volvería a dormir. El motivo es claro, pues son muchos los que aún conservamos la capacidad crítica de aquello que es sano y saludable de lo que sólo nos aporta toxinas. Desgraciadamente, cada vez son más aquellos que reconocen la calidad gastronómica en los desperdicios incomestibles.
Vivimos en la era de la información, en esa maravillosa etapa de paso entre los métodos tradicionales y las nuevas tecnologías. Lo lamentable es que perdemos progresivamente la capacidad de análisis según se desarrollan estas innovadoras técnicas.
A grandes rasgos, la recepción de información resulta enriquecedora, pero no cuando esa información nos llega contaminada.
Un buen día algún directivo de alguna cadena o tal vez una mente maravillosa descubrió la gran fórmula de la televisión. Ésta consistía básicamente en abarcar lo máximo al menor coste posible.
Y así lo hicieron, decidieron llenar nuestras pantallas de esa valiosa cultura que nos rodea por completo en nuestros días y que según deseamos, pronto desaparezca.
Los programas de corazón son, vistos desde un punto de vista externo, espacios de “entretenimiento” cuya información, vana e insustancial, nos distrae evadiéndonos de los problemas de la realidad, sumiéndonos en otros considerablemente menos importantes de gente ajena a nuestra vida cotidiana.
El conflicto surge en el momento en el que adaptamos esos problemas como asuntos personales y adoptamos esos contenidos a nuestra vida diaria. Se podría afirmar que “la Pantoja” es de la familia, pues son muchos y muchas los que pasan más horas del día “sabiendo” de su vida que de la de su familia.
Pero aún no está todo perdido. Como mencionaba anteriormente aún quedan supervivientes de esta epidemia de desinformación enmascarada de asuntos importantes. Tal es el caso, que todos aquellos que sienten el más mínimo rechazo o incluso se sienten incapaces de soportar más de 5 minutos consumiendo tal basura, a distancia por supuesto, tienen el poder de cambiar la situación negando su apoyo a la emisión de tales programas. Resulta aún más frustrante cuando aquellos que consideran estos espacios televisivos nocivos los consumen igualmente pues creen que no existe alternativa y por lo tanto es normal y natural perder un tiempo valioso recibiendo información intrascendental.
¿Es realmente ésta la sociedad que deseamos? ¿Acaso no nos está transformando la actitud de cara al comportamiento que adquirimos día a día?
Es cierto que el poder de verosimilitud que se le concede a la televisión es enorme, por lo que tal poder se refleja en los aspectos cotidianos. Deberíamos, pues, cuidar nuestra televisión para así, del mismo modo, cuidar nuestra sociedad.

viernes, 3 de octubre de 2008

Cristian Jiménez, el del famoso tema

Debe resultar fácil y difícil a la vez aparecer en el universo musical de la forma más polémica posible: la sociedad criticando tus letras y el Instituto Nacional de la Mujer dispuesto a censurarte. Lo cierto es que la mayoría de la sociedad se quedó con el mensaje más directo, con el aspecto más superficial y polémico del asunto. Nadie estuvo dispuesto a analizar la letra, a comprender cada uno de sus argumentos. Nadie se dispuso a investigar sobre Porta, o ir más allá del famoso tema:


(Aconsejo ir al enlace de youtube en el que aparece la letra completa)
Aunque Porta ya tenía un nombre, ya se había hecho un hueco entre las voces más asociadas al género, al rap (aunque muchos insistan en considerar que no es rap propiamente dicho lo que este hombre hace), lo cierto es que la unica forma que logró llegar a todos los sectores fue a través de esta canción, esa en la que proclama las verdades (y mentiras) de la juventud, esas que a nadie le gusta oir, esas en la que se equivoca a la vez que se arriesga a manifestar su peculiar punto de vista.
Lo cierto es que a través de este escrito no pretendo hacer ningún tipo de promoción a favor ni en contra del famoso letrista, pero invito a aquellos que continúen leyendo a que mediten y se replanteen la causa y consecuencia del famoso tema.
¿Es la sociedad que estamos construyendo esa en la que queremos vivir? Si bien es cierto, y como decía la canción, las niñas (y los niños) hoy en día crecen más deprisa. Eso no quiere decir en absoluto que las niñas son todas unas guarras, pero, ¿realmente son niñas? Generalmente, se asocia la niñez con la etapa más cándida y dulce, en la que reina la inocencia, en la que damos vía libre a la imaginación. Personalmente considero que todo eso se ha ido desvaneciendo y reduciendo a las primeras edades.
No tiene sentido alguno responsabilizar la conducta de los niños de hoy en día a los propios niños. El culpable es el contexto, las situaciones e influencias que reciben de forma clara y evidente. Los medios de comunicación realizan su peor labor y se limitan a desinformar de la forma más directa posible.
Volviendo a Porta, poco después de salir a la luz el famoso tema, decidió responder con el siguiente tema:

(En este caso también aconsejo verlo en youtube para seguir la letra)
En él en absoluto se retracta de lo dicho en el anterior, pero sí que hace una clara demostración de cuáles eran sus intenciones.
Porta se llama Cristian Jiménez, es un chico joven, que tal vez ha conocido la fama de una forma demasiado precoz, y que como todo rapero sólo pretende manifestar sus opiniones a través de las canciones. Esto no justifica en lo más mínimo que sus letras rocen lo denigrante en el trato con las mujeres, o que pueda llegar a resultar grosero en sus expresiones. Pero lo cierto es que al menos con estos dos temas nos invita a una reflexión. Y yo, lamento que el tema a tratar al llegar a la opinión pública se convirtiera en una crítica a sus formas y sus comentarios, en lugar de lo que tenía que haber sido:
1. ¿Es cierto lo que dice este chico?
2. Si lo es, ¿estamos actuando bien?
3. Si no lo es, ¿porqué existen este tipo de temas?
4. ¿Qué música ofrecemos a las nuevas generaciones? (Sea ésta más o menos comercial)
5. ¿Qué repercusión tiene los medios en los jóvenes?
¿Las tías son unas cerdas y los tíos unos guarros?
Yo creo que sencillamente, el mundo está loco.